El color es una base fundamental para muchas cosas, sobre todo en el mundo de la arquitectura y el diseño de interiores. Es por eso que en esta entrada quiero hablarte sobre colores que combinan, cómo se aplican en diferentes espacios y qué efectos tienen según cada caso.

De acuerdo con las teorías del color, para alcanzar la armonía es necesario combinar dos colores opuestos entres sí en la rueda de colores.

Esa combinación armoniosa es lo que conforma el esquema de colores y resulta interesante entender cómo la elección del color puede afectar la percepción que tenemos de las cosas. Tanto, que incluso nos sugestionan la aceptación o el rechazo de las mismas.

Existen aspectos básicos que te ayudarán a elegir siempre el color correcto. ¡Veamos cuáles son!

1. Apréndete la rueda de colores

Para entender cuáles son los colores que combinan, lo más recomendable es aprenderse la rueda de colores, ya que es la forma más sencilla de guiarse para poder elegir combinaciones correctas.

Esta herramienta, que seguramente recordarás por haberla visto en clases durante tu infancia, agrupa todos los tipos de colores que conforman el esquema y se dividen en primarios, secundarios y terciarios.

La forma de combinar colores según la teoría del color es elegir tres colores espaciados en la rueda y que al unirlos conforman un triángulo. Esta mezcla es lo que permite dar con colores armoniosos.

También es importante que aprendas a identificar en la rueda cuáles colores se identifican como fríos y cuáles son los cálidos. Esto se relaciona principalmente con el tipo de emoción que cada tono transmite.

2. Utiliza colores según sea el caso

Seguir la regla de elegir de la rueda de colores opuesto te permitirá dar con los llamados colores complementarios, por ejemplo: rojo y verde.

Estas mezclas son las más recomendadas de usar cuando lo que se busca es crear contrastes en un espacio o creación.

En la rueda también existen los colores análogos y se representan uno al lado del otro, por ejemplo: amarillo y naranja.

En la rueda también se representan los colores complementarios, estos son ideales porque crean un alto contraste entre ellos y ayudan a destacar puntos específicos. Por ejemplo, podrías utilizar estas mezclas para dar más vida a un punto específico de tu oficina o algún rincón de la casa.

En estos casos, la mejor mezcla es la de colores fríos con tonos cálidos, ya que una elección de matices parecidos podría resultar discordante a la vista.

3. Aplica la regla de tres o cuatro colores

Otro consejo interesante que te ayudará a elegir colores que combinen es aplicar la regla de trabajar con tres colores para obtener un resultado óptimo.

Se trata de elegir tres colores dentro del esquema, pueden ser combinaciones análogas, como verde y amarillo o alguna opción con colores complementarios, como naranja y azul.

De cualquier forma y una vez que hayas elegido las tres tonalidades, lo ideal es aplicar la regla de combinación que se divide en 60-30-10, que es el porcentaje en el que se dividirá cada color a aplicar para obtener un balance armónico.

Además de este esquema de sólo tres colores, también podrías aplicar el esquema rectángulo, en el que se agrupan cuatro colores en un mismo espacio.

Para ello, lo más recomendable es elegir dos tonos cálidos y dos tonos fríos, puesto que esta selección ayudará a equilibrar mejor el espacio. Ten en cuenta que si usas patrones muy sólidos, el resultado final quedará muy saturado.

4. Entiende cómo funcionan los tonos y sombras

Además del esquema básico, para aprender a combinar colores también es necesario que sepas cómo estos pueden intensificarse al agregar tonos y sombras.

Aquí es importante que sepas identificar estos tres puntos:

  • matiz: se utiliza para iluminar el color agregando blancos;
  • tono: se logra cuando agregamos tonos grises para oscurecer ligeramente el color;
  • sombra: se agrega negro al color para lograr oscurecerlo.

Esto se logra con el uso de negros y blancos, que permiten subdividir el esquema de colores en monótonos cromáticos y monótonos acromáticos.

  • Esquema de color monótono: está compuesto por un único tono y éste sólo varía en cuanto a matices y niveles de saturación. Este esquema monocromático no suele recomendarse, puesto que puede crear monotonía;
  • Esquema de color acromático: lo componen colores neutros que van del negro al blanco. Se recomienda usar este esquema con colores brillantes para ayudarles a resaltar.

5. Aprende sobre la temperatura de cada color

Antes hemos mencionado la posibilidad de elegir tonos según su temperatura, pero ¿sabes cómo identificarlos?

Pues bien, funciona así: los tonos rojos, naranja y amarillos se clasifican en la rueda de colores como colores cálidos. Esto se debe a que son más vibrantes y visualmente dan la sensación de intimidad en un espacio.

En cambio, los colores púrpuras, azules y la mayoría de los verdes, se identifican más como tonalidades frías, las cuales brindan sensaciones un poco más relajantes.

Así pues, si por ejemplo, aplicas tonos cálidos en espacios muy pequeños o cerrados la sensación será como de encierro. Y si, por el contrario, cuentas con un espacio muy amplio y utilizas una paleta fría, éste lucirá como un espacio sombrío y sin vida.

¡Esto es todo!

Una vez que memorices estas reglas básicas sobre cómo elegir colores que combinan, entonces ya tendrás una idea de cómo hacer que las cosas luzcan mejor.

Como consejo fundamental recuerda no utilizar más de tres colores a la vez; puedes empezar seleccionando el tono que consideres más audaz y luego los otros dos, teniendo siempre el primero en mente para poder dar con la combinación ideal.

Por último, elige tonos fríos o cálidos según las sensaciones que quieras transmitir. Recuerda que cada color psicológicamente transmite una emoción diferente.

Y si no te gusta el resultado, siempre puedes cambiarlo. ¡No tengas miedo a intentarlo!

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